viernes, 20 de junio de 2008

Muchas Felicidades ..


Foto de Eduardo Mendes

.. a todas las chicas valientes que cumplan años hoy.

miércoles, 18 de junio de 2008



Yo te hago
cuando quiero,
de la forma que más
me conviene,
como más me gusta,
como mejor te prefiero.

Yo te hago y es verdad
que no siempre me sales bien,
a veces corta,
otras rara,
otras me sales por peteneras.

Pero al final
tú vas y me sales.

Porque te quise,
porque dudé de quererte
como eras, una idea,
te hice.

Yo te hago
y tú sales.
Y luego sales con otros
que, como no te hicieron,
no siempre saben cómo eres.
Menos aun cómo estás hecha
ni de qué.

Aun así hay a quien
le gustas y me lo dice.
Y nos bañamos en lisonjas
de gloria de bar
de mala muerte.

Y tú, que me saliste,
sales con nosotros.
Y no debes explicarte
muy bien qué haces allí
en boca de unos pocos
locos borrachos.

Y te violenta que
hablemos de tí y
te asustas y huyes y
te refugias en palabras
sueltas que eliges al azar
y te reinventas con ellas.

Y empujamos la noche
y empujamos para entrar
la puerta de mi casa.
Y me quito los zapatos
y te sacudo el olor
con el que no te hice.
Y me lavo los dientes.
Y te registro los bolsillos
y encuentro palabras
que guardaste que
no son mías,
que no es que estén mal,
entiéndeme querida,
pero yo te quiero como
me saliste,
como yo te hice,
poesía [o como quiera que te llames].

lunes, 26 de mayo de 2008

Me atropellan los lunes que no queman




Me atropellan los
lunes que no queman.

Me atropellan las prisas y
me atropellan las gotas de agua que
escupe cada mañana la alcochofa
de mi ducha.
Los frutos líquidos de la alcachofa
me siembran la cabeza de humedad no verde.
Joder, me atropella lo no verde.

Me atropella el silbido histérico
de la cafetera que quema que quema.
A que me quemo.
Me atropella el calor del café
bajando por mi garganta.
A que me quemo.

Me quema el día por delante,
la gente por delante,
de qué manera me atropella la
gente que quema que quema.

Me lleva por delante la vida,
qué atropello de vida,
cómo quema la vida que quemo.
Atropellados los días, que me atropellan. Que no queman.

Mañana, ya, martes.



lunes, 17 de marzo de 2008

Algo gordo y bueno se avecina


Fotografía de Eugenio Recuenco

Algo gordo y bueno se avecina, se asoma a las punteras de mis zapatos aburridos de patear latas vacías y oxidadas que prometían algo más que aire.

Yo estoy tranquilo, la excitación de la duda no cabe cuando la evidencia toma posesión de todo lo que entra o sale de mi propio entendimiento. No sé qué es lo que viene, pero sé que viene y que está cerca. Tampoco soy capaz de perder demasiado tiempo (¡socorro, voy perdiendo el tiempo!) cuando no puedo hacer más que sorprenderme de los cotilleos que se traen todas-las-cosas que se cruzan a mi paso; todo lo que anda anda revoltoso ante mi nueva buena estrella. Y todas-las-cosas son todas las cosas, ¡hasta las que no son ni cosas!

El mundo de lo erte y de lo inerte se congratula ante el fin del maleficio que me mantenía fuera del cuento, a una distancia insalvable de mi final feliz.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Eres animal vivo en mi cabeza



No voy acumulando recuerdos para los días que se avecinan y será un largo otoño si no consigo material suficiente para ir amenizando los ratos de esta vida mía que va viviéndome. Debería despejarme, activarme, poner en marcha esta máquina de generar recuerdos para el después antes de que me sorprendan los bajos momentos de los bajos fondos de esta memoria mía; qué memoria la mía. El caso es que en estos días que vienen muriéndome no encuentro motivos convincentes para querer recordar algo distinto a ti. Eres animal vivo en mi cabeza, no humo de huesos devastados por el tiempo.

lunes, 11 de febrero de 2008

La guerra de los "20 minutos"




Metro de Madrid, 8:10 de la mañana, entre las estaciones de Sainz de Baranda y Odonell.

"Vamos a ver, señora, no creo que la moleste yo mucho por echar un vistazo de reojo a su períodico, mujer".

Pues sí que le molesta, sí, cómprate uno para tí, me dice. Y eso que el suyo es gratuito, el "20 minutos" me ha parecido ver. La muy guarra.

Miro con gesto resignado a mi alrededor, a la muchedumbre que atesta el vagón, que me estruja los riñones. Para mi sorpresa, la conversación con la señora del "20 minutos" ha despertado su interés, cambiado bostezos de primera hora por sonrisas comprensivas que golpean mi hombro como diciendo "tranquilo, hombre, tranquilo, que hoy es lunes y esto no ha hecho más que comenzar".

lunes, 4 de febrero de 2008

Quién te dice a ti que el mundo no se acabará cuando yo me muera



Nadie. Eso sí, resulta bastante pretencioso insinuar siquiera la cuestión. Yo siempre he sido algo pedante, para qué negarlo a estas alturas. Qué coño, yo siempre he sido muy pedante, un pedante hijo de puta. Por eso sé que más que alegrarme de que no quede nadie vivo después de mi muerte (que realmente me la pela), lo que me llena de satisfacción es la idea de ser el primero del mundo en morirme. El primero del resto del mundo. Yo primero pero todos los demás inmediatamente después. De eso, actualmente, no creo que pueda presumir nadie.

Pero claro, los muertos no presumen por muy pedantes que sean o pretendan ser.

Robado a Ernesto Pitis sin autorización previa