jueves, 31 de enero de 2008

Tiempo perdido


Foto de darkito

Morirse es una pérdida de tiempo total.
Morirse es la total pérdida de tiempo.
Total pérdida de tiempo total.

Matarme es hacerme perder el tiempo.
Mi tiempo.
Todo mi tiempo.
Total pérdida de tiempo total.

Matarte es hacerte perder el tiempo.
Tu tiempo.
Todo tu tiempo.
Perder el tiempo en hacerte perder el tiempo.
Mi tiempo.
Tu tiempo.
Total pérdida de tiempo total.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Corazón de tres lados


Foto de Geisa Cruvinel

Voy trazando hipotenusas hacia tu corazón.
A tu corazón iré siempre por los caminos más cortos
pero por los lados más raros.

Robado a Ernesto Pitis sin autorización previa

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Cosas pequeñas que a todos nos pasan a peces


Imágen del último disco de Fito y Fitipaldis

Confundir las palabras al tropezarnos con pensamientos/relámpago de esos que llegan sin avisar.

Yo ahora mismo estaba pensando en una camiseta de peces que tuve hace muchos, muchos años. Me la puse pocas veces.

jueves, 30 de agosto de 2007

martes, 28 de agosto de 2007

Ese día ...


Cartel de mi vida sin mí, de Isabel Coixet

El día que deje de vivir
espero al menos que sea
porque me haya muerto.

martes, 21 de agosto de 2007

Cada uno en su lado


Foto de oico

Un centímetro y medio me separa del borde de la cama. Al otro extremo tú, tu centímetro y medio, y tu borde de la cama. Entre los dos una maraña de centímetros, un ejército de puentes que se ofrecen, se destruyen, nacen de repente, se esfuman. Yo cruzo si tú cruzas, te repito desde lejos, desde un poco antes del sueño; pero tú duermes acurrucada en ese olor nuestro que lo envuelve todo. Si tú cruzas yo cruzo; pero no se hicieron los puentes para aquellos que tienen alas. Yo de este lado de la cama, del puente, del mundo. Tú del otro extremo. Cada uno en su lado.

jueves, 9 de agosto de 2007

Escaloneo grácil o el embobao de la oficina


M.C. Escher. Relatividad, 1953, litografia.

Son sólo dos pisos, escasos 10 metros. Mi dedo índice pulsa el botón del ascensor mientras mis piernas ya han decidido que subirán las escaleras. No puedo oponerme así que no ofrezco resistencia, me congratulo con su decisión y me dispongo a hacer el trayecto lo más inolvidable posible.

Los dos primeros escalones de un salto. Siempre es igual, soy todo entusiasmo a la hora de emprender un reto.

El resto del tramo a paso vivo, casi corriendo, meneando el culo ostensiblemente; ¡qué pasa!, me encanta mi culo.

Descanso en el descansillo; que para eso está. Me paro, sonrío, estoy como una moto, como una regadera, como una cabra. Me regocijo en mi estúpida felicidad y continúo la ascensión. Hay que joderse, qué forma de subir, qué animosidad, escaloneo grácil lo llamarán los que acuñan términos, los que ponen nombres a las cosas, los "nombradores" y "acuñadores" de mi egocentrismo tan bien entrenado.

Entre que me lío en las ramificaciones de mi imaginación inútil y que sigo, pasito a pasito, acometiendo escalones, ya casi diviso mi meta. Reconozco que a estas alturas - de escalera, de reto, ¡de mi vida, qué sé yo! - mi ilusión por concluir esta meritoria hazaña ha bajado bastantes enteros. Qué cosas, yo que subo, mi ilusión que baja; me detengo a falta de escasos metros a pensar sobre esta tontería.

Antes de poder preparar el dircurso de glorioso héroe que acomete cuanto se propone, me descubro arriba, arriba del todo. Ya está, acabado, finito, mi gran reto. Voy rápido a sentarme en mi sitio, que parezco bobo, con la de cosas que tengo que hacer.